Friday, December 07, 2007

PAPEL EN BLANCO: Para Jorge Volpi la ficción literaria surge de la mentira

Para Jorge Volpi la ficción literaria surge de la mentira

Posted: 06 Dec 2007 06:17 AM CST

volpi_jorgeEl escritor mexicano, en un coloquio titulado Ciencia y literatura dos formas de explorar el mundo, celebrado en Sofía por el Instituto Cervantes de la ciudad búlgara, declaró que "La ficción literaria no surge cuando algún nómada o cazador cuenta a su tribu una mentira. Surge cuando hay un mentiroso que cuenta sus aventuras y el público sabe que es falso pero lo cuenta tan elocuentemente que los demás quieren seguir escuchando su relato".

Las declaraciones de Volpi no son ninguna novedad. Si no me equivoco era Eco el que decía que por el sólo hecho de hablar ya estamos mintiendo. Quizá se refiriera a que cada uno tenemos una forma distinta de interpretar las cosas y de usar las palabras. Lo maravilloso del caso es que nos comprendemos. Si adornar las historias y convertirlas en relatos interesantes es mentira, ya me gustaría ser un gran mentiroso.

Vía | Yahoo! Noticias
En Papel en Blanco | Jorge Volpi, ¿profeta de la tragedia?

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Muñoz Molina: 'La televisión no es enemiga de la lectura'

Muñoz Molina: 'La televisión no es enemiga de la lectura'

Posted: 06 Dec 2007 12:41 PM CST

Muñoz Molina GuadalajaraEn estos días han aparecido tantos comentarios sobre los resultados del informe Pisa, que viene bien leer con atención algunas de las cosas que dijo Antonio Muñoz Molina en su intervención en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Muñoz Molina intervino en la Feria con una conferencia justamente titulada Decálogo del buen lector de la cual me permitiré parafrasear y comentar los siguientes puntos:

1) Se aprende a leer antes de leer o mejor podríamos decir, se aprende a amar la lectura aún antes de saber leer. Se llega a la lectura a través de la voz del otro en la primera infancia. A través de la voz de la madre, del padre, de los abuelos cuando nos cuentan un cuento cuando somos bebés. No es nuevo que la oralidad, la palabra hablada es el puente de iniciación a la literatura y a la lectura. Es la fascinación por las historias, por la narración la que, en primer lugar, puede atraparnos en la lectura.

2) El buen lector empieza a leer muy pronto o, según palabras del escritor: "Si el niño tarda mucho en aprender a leer, pierde mucho tiempo". Parecen palabras dichas desde la adultez, de quien se lamenta o supone que si hubiera aprendido a leer más temprano habría podido leer más libros. Lo que si es cierto es que la fascinación por la lectura (que para mi fue también la fascinación por los libros) comienza desde muy temprano en la infancia.

3) El buen lector ama, no solamente los libros sino todos los demás vehículos de la cultura. Y acá dijo una frase de esas de enmarcar y que usé para el título del post: "La televisión no es enemiga [...] ni el cine, ni el videojuego son enemigos de la lectura, lo que es enemigo de la lectura es la ignorancia". Aquí se coloca a la lectura como instrumento de contacto con la cultura que es, a fín de cuentas, aquello con lo que nos contactan los libros y de eso habla más adelante.

4) "El buen lector no sólo ama la literatura y la literatura de ficción, también ama los libros de historia, ama los libros de explicación de naturaleza, de ciencias naturales, el buen lector también ama los mapamundis". Ya se ve, la relación con la lectura es la relación con el conocimiento, con el aprendizaje, con la cultura y con la pregunta más primigenia de la identidad.

5) El buen lector es alguien que es capaz de estar solo porque unicamente en soledad se puede leer. La escena primaria de la lectura llaman a eso. La lectura y la escritura son actos en soledad, en silencio, aunque se hagan estando rodeados de gente, son actos de introspección casi. La relación con el tiempo y el espacio es fundamental y, por supuesto, la capacidad o posibilidad de cada quien para tener un el tiempo y el espacio para leer es un elemento a considerar (no todos lo tienen y de allí la importancia de las bibliotecas, por ejemplo).

6) La lectura nos acerca a la naturaleza humana en todas sus variantes. La lectura nos muestra lo variado que es el mundo: "Te enseña que los seres humanos somos muy parecidos y también muy diferentes". Nos acerca a la naturaleza humana y a la gran cultura porque nos muestra mundos distintos al nuestro, personas distintas a nosotros, nos muestra, enfín, la alteridad y la tolerancia al otro.

7) El buen lector busca a otros lectores, hace comunidad. Este es un punto que a mi en lo particular me interesa mucho porque tiene que ver justamente con el de las comunidades o redes de intereses que, virtuales o no, permiten compartir el conocimiento, los gustos, la pasión por los libros y la lectura. Hoy en día tenemos múltiples herramientas virtuales para esto en internet incluyendo facebook y las editoriales cada vez están entendiendo más que deben incentivar el uso de herramientas de la Web 2.0 para que los lectores sean más activos y participativos.

8) El buen lector ama las librerías independientes. Tema peliagudo éste pero sobre el cual tengo alguna experiencia. El buen lector es un cliente exigente, es alguien que siempre va a buscar profundizar y es alguien que busca en el librero un guía que rara vez encontramos en una librería grande de cadena, mientras que las librerias independientes, especializadas suelen tener las lecturas que un lector avezado busca.

9) Para que surjan buenos lectores, el sistema debe ayudar, no surgen de la nada, aunque pueden surgir en cualquier lugar: "La única manera de que haya lectores es un sistema social que permita a la gente aprender a leer y escribir". Otro tema complejo que apunta al lugar que ocupa la cultura en nuestras sociedades y, sobre todo, al rol que juega la educación formal en la enseñanza de la lengua, la literatura, la lectura y la escritura. Eso que llaman las políticas del libro y la lectura son piedras fundamentales.

Hasta aqui el comentario del decálogo (faltó un punto) de Muñoz Molina y que de ninguna manera es el único, porque creo que cada uno de nosotros tendrá algo que agregar. Pero para que no sea más largo llega hasta aquí. La mesa está servida para una discusión en profundidad.

Vía | Los futuros del libro
En Papel en blanco | Animación a la lectura

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PAPEL EN BLANCO: 'La soledad del juzgador', de Elisa Beni

'La soledad del juzgador', de Elisa Beni

Posted: 06 Dec 2007 03:57 PM CST

soledad_juzgador.jpgLa investigación y el juicio a los atentados del 11-M en Madrid han propiciado una variopinta y rentable producción editorial en la que, literalmente, se puede encontrar de todo. La obra más reciente sobre el proceso, La soledad del juzgador. Gómez Bermúdez y el 11-M introduce una variación peculiar y es que su autora Elisa Beni inaugura un género que podríamos definir como crónica judicial sentimental. Al que yo personalmente veo muy poco recorrido.

Elisa Beni es la directora de comunicación del Tribunal Superior de Madrid y la mujer del juez Javier Gómez Bermúdez, el presidente del tribunal del juicio al 11-M al que su peculiar carisma procesal catapultó al estrellato mediático. El gancho de este libro, según Beni, es el de poder dar una visión privilegiada y humana desde la cercanía. Según afirma literalmente, su condición de amante esposa no le impide hacer un trabajo periodístico riguroso. Quizás ella lo crea así, pero los vidrios tintados que el amor nos pone en los ojos la están engañando.

Porque este libro quiere ser a la vez una crónica judicial y una carta de amor. El protagonista absoluto, hasta límites aberrantes, de este relato aparece tanto como el juez Bermúdez como Javier como "tu marido" como mi amor en la dedicatoria. Parece un detalle nimio, pero es un síntoma de cómo la autora confunde (en el sentido etimológico de la palabra) el proceso judicial con la esfera privada de su hogar. Tienen en común que ambas gravitan entorno a Bermúdez pero no se acaba de percibir el encaje de contunidad, el interés de los detalles íntimos que revela Beni. Peor aún, algunas situaciones son tan forzadas que rozan el ridículo.

Como por ejemplo, cuándo cuenta que mientras Bermúdez realizaba personalmente las gestiones para que los acusados del 11-M tuvieran comida caliente (esa comida caliente que luego rechazarían al ponerse en huelga de hambre, no sin disculparse al juez – según la autora – por tamaña ingratitud), el propio almuerzo del magistrado se enfriaba ante los ojos de su estoica esposa. O cómo la asistenta del matrimonio, superviviente del atentado, colaboró con el desempeño de la justicia planchando con especial primor las camisas blancas que irían bajo la toga.

Todo el libro está concebido como una vindicación triunfal de Bermúdez (e indirectamente de Beni, que adopta en la narración el papel de descanso del guerrero). Leyendo el libro uno descubre a un superhombre y superjuez que estuvo en todas partes, acertó en todas y cada una de sus decisiones, y simple y llanamente es el único responsable del que el juicio del 11-M saliera bien. Y no es que no me crea este último extremo. Es que las alabanzas del juez son cantadas con el rigor y la distancia de una fan de catorce años escribiendo a su ídolo del rock.

Porque Beni es una fan de Bermúdez, no lo niega en ningún momento. Llega incluso a reprocharnos a los que lo "descubrimos" en el juicio del 11-M que no estuvieramos atentos a sus anteriores e igualmente estelares actuaciones, tales como el proceso a colaboradores del 11-S en 2005. Y en ello consiste la otra mitad del libro: en una venganza contra los otros magistrados, periodistas, políticos y hasta internautas que han menospreciado o atacado a Bermúdez. Estos pasajes les encantarán a aquellos que piensan que España funciona por un sistema de favores, rivalidades y odios personales. Ciertamente el libro no hace nada para acabar con esta concepción.

Realmente es esta una obra paradójica. Por un lado Beni ensalza al juez que fue capaz de mantenerse incólume entre la vorágine política y perodística que le cercaba, "como un maestro Zen", y no se ahorra reproches y lecciones sobre la intromisión de fuerzas externas en la judicatura. Pero al mismo tiempo desgrana con evidente deleite la transformación del juez en una estrella y los muchos y diferentes elogios que ha recibido. Llega incluso al extremo de reproducir columnas de articulistas que, inspirados en la figura de Bermúdez, realizan encendidas defensas de la calvicie.

Podría reprochársele que pasa por alto algunos episodios del juicio en los que Bermúdez sale peor parado, pero despúes de lo expuesto no tendría mucho sentido. Los aficionados al mundo judicial y los buscadores de escándalos pueden encontrar algún pasaje de interés (la descripción de las innovaciones logísticas que se instauraron en el juicio para los primeros, los tejemanejes internos de la Audiencia Nacional para los otros), pero para ello deberán soportar con paciencia que prácticamente cualquier anécdota tenga por fin el que Bermúdez aparezca con la toga al viento para salvar el día.

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