Wednesday, September 12, 2007

APRENDAMOS CON ENRIQUE DANS:Escribiendo sobre Wikinomics, en ManagerFocus

Escribiendo sobre Wikinomics, en ManagerFocus

Posted: 11 Sep 2007 03:20 AM CDT

WikinomicsEste verano tuve la oportunidad de leer Wikinomics, de Don Tapscott y Anthony Williams, un libro que me ha gustado mucho, para mí el mejor de los que he leído de Don. Además, Ediciones PMP me pidió que escribiese un pequeño artículo para la contraportada de la revisión de este mismo libro en Manager Focus, lo que hice encantado.

Mi artículo, titulado originalmente "Dónde estabas cuando cambió el mundo?", lo tenéis en pdf aquí. El libro, francamente recomendable. Una muy buena recopilación de ejemplos recientes, sobre muchos de los cuales hablamos habitualmente aquí, y una construcción de hilo teórico-argumental francamente bien llevada en torno a lo que llama "los cuatro principios fundamentales de Wikinomics": apertura, peer-production, compartir, y actual globalmente. Además de gustarme, es de lectura muy agradable. En la página web asociada al libro se puede leer la introducción y el primer capítulo, o participar, haciendo honor al título, en un wiki destinado a recoger ideas surgidas a partir de su lectura. También existe una página dedicada al libro en Wikipedia.

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Saludos
Rodrigo González Fernández
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En la política es común el uso de frases atractivas para los medios

APRENDAN FUTUROS CANDIDATOS Y EMPRESARIOS...
 
LA FRASE CON GANCHO....
En la política es común el uso de frases atractivas para los medios

(Los candidatos buscan la frase clave que los votantes puedan recordar)


Por Steve Holgate
Corresponsal Especial del Servicio Noticioso desde Washington

Portland (Oregón) - En 1968, el candidato Robert Kennedy, en plena campaña
presidencial, sorprendió a su plantilla cuando dijo que preferiría tener 30
segundos en el noticiario televisivo nacional de la noche que un anuncio de
una página completa en el diario The New York Times. La era de las frases
con gancho no comenzó ese año, pero Kennedy claramente se había dado cuenta
de los cambios que se avecinaban.

Es innegable que un político con habilidad puede capturar la imaginación
del país con una frase corta
. Hay muchos ejemplos: Franklin Roosevelt le
dijo al país, "Sólo hay que temerle al miedo"; John Kennedy dijo a los
estadounidenses que "no deberían preguntarle al país lo que este puede
hacer por ellos, sino preguntarse a sí mismos que pueden hacer ellos por su
país";
o Ronald Reagan cuando exigió, "Sr. Gorbachev, derrumbe el muro".

Los políticos han salpicado sus discursos con líneas que han provocado el
aplauso desde Pericles, pero el término "frase con gancho" fue acuñado casi
hace 30 años para describir un fragmento de televisión de unos pocos
segundos y que incluye una cita memorable. Nunca se intento que el término
se convirtiera en un elogio a una particular destreza.

Las definiciones de este término son amplias. Las frases con gancho pueden
ser extractos de unos segundos de duración que los noticiarios de
televisión utilizan para reducir discursos complejos o políticas a un
concepto fácil de entender. (El deseo de Robert Kennedy de 30 segundos sin
interrupción en las noticias parecería muy optimista hoy día). También son
pequeñas frases que se usan por los expertos en los medios en las campañas
políticas, adaptaciones a la televisión, y frases insertadas en discursos.
También pueden ser rápidos comentarios incisivos de un candidato a otro en
un debate televisado. Hay definiciones para todos los gustos.

Habría que fijarse en cuales son los "gustos". La diferencia entre una
frase con gancho y una cita inspiradora es muy subjetiva, se basa en si la
frase tiene un tono malintencionado o manipulador o si es fuente de
inspiración y sabiduría.

Hay quien rechaza las frases con gancho por considerarlas como la reducción
de asuntos complejos a unas pocas palabras sin sentido. Los periodistas y
los políticos se acusan entre ellos de utilizar frases con gancho para
oscurecer asuntos y simplificarlos en exceso. El público indica que se le
está manipulando. Los estudiosos citan las frases con gancho como la causa
y el resultado de la poca atención que el público presta a los temas y el
deseo de las cadenas de televisión de influir en la percepción de los
candidatos o la necesidad de incorporar más anuncios a los programas de
noticias.

Si parece que a nadie le gustan las frases con gancho, ¿porqué las
continúan utilizando los políticos y publicando los periodistas?
Porque
tienen éxito, y a veces mucho.

Durante los debates presidenciales de 1980 el candidato Ronald Reagan, en
respuesta a lo que se percibió como una declaración inapropiada del
presidente Jimmy Carter, movió la cabeza de un lado a otro y dijo
descorazonadamente: "Ya estamos otra vez...". Esta frase penosa que fue
repetida una y otra vez en las noticias nocturnas, cimentó la imagen de
Reagan como una persona directa y con sentido común, a diferencia del
enfoque cerebral y fáctico de Carter. Pocos recuerdan el contexto de la
frase o incluso si estaba justificada, pero en aquél momento muchos
votantes sintieron que Reagan era un hombre que les comprendía y hablaba
por ellos.

Así mismo, millones de estadounidenses recuerdan que cuando el senador Dan
Quayle se comparó a sí mismo con el ex presidente John Kennedy durante el
debate de candidatos a vicepresidente en 1988, su oponente, el senador
Lloyd Bentsen, contestó fríamente, "Senador, usted no es ningún Jack
Kennedy". Aunque Quayle llegó a ser vicepresidente cuando George H. Bush
fue elegido presidente, la propia carrera política de Quayle nunca llegó a
recuperarse del patinazo verbal.

En esa misma elección, Bush ganó en parte por su promesa que tenía gancho:
"¡Escúchenme bien: no habrá nuevos impuestos!"

El encuestador político Tim Hibbits dice que al crear una frase con gancho
el "énfasis debe estar en el 'gancho', que debe ser corto, agudo e ir al
grano".

Las firmas consultoras de política en todo el país ofrecen talleres de cómo
crearlas, y los trabajadores de las campañas trabajan con ahínco para
elaborarlas. Hibbits dijo que "cualquier político ... que diga que no
quisiera tener una frase rápida que reduzca a su oponente, no está diciendo
la verdad".

En ocasiones, la frase atractiva puede volverse contra el que la emite. La
memorable promesa "¡Escúchenme bien: no habrá nuevos impuestos!" del
presidente George H. Bush, lo fue tanto que cuando en pleno aumento del
déficit federal consideró necesario aumentar los impuestos, un número
elevado de estadounidenses nunca se lo perdonó y ello contribuyó a su
derrota en 1992.

Con la llegada de sitios de Internet tales como YouTube, la frase con
gancho se ha convertido tanto en amigo como enemigo de los candidatos. En
2006, el senador George Allen de Virginia utilizó un término percibido como
racialmente ofensivo para referirse a un joven que estaba grabando uno de
sus discursos de la campaña. Después de que esta frase se transmitiera a
todas partes por medio de Internet, no solamente desaparecieron las
esperanzas que Allen pudiera tener para la designación presidencial
republicana de 2008, sino que también le puso en la puerta de salida de su
escaño en el Senado.

Algunos observadores dicen que este nuevo mundo de observación incesante de
vídeo sólo contribuirá a aumentar la importancia de las frases con gancho
aunque los políticos tengan más riesgo de perder el control sobre ellas.
Estos nuevos hechos de la vida política harán que sean más cautelosos en
público, y les animarán a utilizar con más frecuencia las frases típicas
que siempre ganan aplausos.

(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de
Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de
Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)
Saludos
Rodrigo González Fernández
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