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Detrás de las críticas y de los duros juicios contra el Gobierno emitidos en el último tiempo por el senador de Los Ríos hay un objetivo mayor: sacar de debajo de la alfombra aquellas situaciones, que, según confiesa, su coalición no fue capaz de hacer notar en el gobierno de Lagos. "El Desalojo" es la primera maniobra para enmendar el error.

A estas alturas Andrés Allamand prácticamente ha recorrido Chile presentando su libro "El Desalojo. Por qué la Concertación debe irse el 2010".
Para hacerlo, ha compendiado los principales capítulos de su obra –que debería llevar la advertencia: no apto para partidarios de la Concertación– en una atractiva y no menos polémica presentación multimedia donde abundan los registros de prensa, grabaciones, imágenes y frases elegidas "con pinzas" para reafirmar su teoría de por qué el conglomerado del arcoiris debe dejar La Moneda para el Bicentenario.
Y es que si sólo el título ofuscó al Gobierno y a los políticos oficialistas, este pseudo prólogo saca ronchas a cualquiera que alguna vez haya tenido su corazón comprometido con los ideales de la Concertación, por la ironía y el análisis descarnado que el senador RN hace de los últimos errores del Gobierno.
La imagen de Ricardo Lagos parafraseando una canción de Los prisioneros para anunciar el regreso del comboy Temuco-Puerto Montt o el sarcasmo utilizado para dar a conocer los currículum de autoridades políticas, cuyo desempeño ha sido fuertemente cuestionado, pero que igual siguen siendo parte del aparataje público (lista a la que ahora agrega a el ex intendente Luis Guastavino, recién nombrado enlace entre la región de Los Ríos y el Gobierno), provocan risas entre los asistentes -obviamente partidarios de la Alianza-, pero también demuestran que el ahora senador por la Región de Los Ríos está muy alejado de aquel Allamand que hace más de una década cultivaba la democracia de los acuerdos o de la figura política a quien Ricardo Lagos alguna vez pensó llamar como ministro.
Es la versión 2.0 del Andrés Allamand "duro", quien a través de "El Desalojo" quiere perfilar la propuesta programática de la Alianza y, de paso, reencantar al electorado de derecha que en las presidenciales pasadas se sintió seducido por los candidatos de la Concertación y les dio su apoyo para llegar al Gobierno.
-"El Desalojo" lleva varias semanas liderando el ranking de los libros más vendidos, lo que obviamente ha potenciado su patrimonio político. ¿Qué pasaría si, tal como ocurrió con Sebastián Piñera, ahora las bases de RN lo postularan como candidato presidencial?
-Es muy simple: eso no va a pasar. Primero, porque no voy a permitir que pase y, en segundo lugar, porque RN y la Alianza en general tienen ya un candidato que está extraordinariamente bien posecionado. Y en eso siempre he tenido una sola línea. Pese a que no soy UDI, en la elección pasada apoyé fuertemente a Joaquín Lavín, porque sentía que era lejos quien tenía la mejor opción para ganar, y hoy la Alianza tiene en Sebastián Piñera un candidato que, de acuerdo con las actuales encuestas de opinión pública, derrota a cualquier presidenciable de la Concertación. Entonces sería un error levantar otra candidatura. Si uno tiene un caballo puntero, uno lo tiene que apoyar y no ponerle vallas en el camino.
-¿Y cómo está su relación con Sebastián Piñera?
-Yo tengo una buena relación con Sebastián Piñera. No siempre estamos de acuerdo en términos de las estrategias políticas, pero bueno, estamos en el mismo proyecto.
¿O sea que ya están superadas las diferencias que hubo en el pasado?
Lo que pasa es yo siempre separo lo que son las relaciones personales de los aspectos políticos. Nunca los mezclo. Y es verdad que he tenido diferencias con Sebastián Piñera, algunas más importantes que otras, pero jamás esas diferencias de apreciación política han afectado nuestras relaciones personales.

El engendro de mono con loro
Si en la elección presidencial pasada Pablo Longueira era quien "daba y recibía los golpes" en su rol de político de "choque", hoy claramente Allamand es quien ha asumido esa tarea, a través de su cruzada por "El Desalojo". Pero aclara que esto no significa que ha desatendido su labor parlamentaria y la defensa de los intereses de la región. Justamente desde esa tribuna augura lo que podría ser un nuevo revés del Gobierno en el Parlamento en torno a la aprobación de la reforma constitucional sobre gobiernos regionales anunciadas por Michelle Bachelet.
-En su libro insiste que la Concertación le está haciendo mal a Chile ¿qué está haciendo Ud. desde su labor parlamentaria para evitar que esto ocurra?
-Pese a que no es propiamente una función que corresponda al Senado estoy permanentemente atento a los fenómenos de irregularidades que puedan estar cometiéndose en términos de cómo se gestiona el Gobierno, paralelamente, intento hacer el máximo aporte en el terreno legislativo y en tercer lugar estoy trabajando –"El Desalojo" es parte de eso- en ir perfilando la propuesta programática alternativa de la Alianza para que la gente nos perciba de aquí al 2010 precisamente como una alternativa de cambio
-Aunque Ud. se opuso al traspaso de fondos para el Transantiago ¿qué le pareció la actitud de los parlamentarios que exigieron una suma similar a la entregada a este plan de transportes?
-Lo considero legítimo desde el punto de vista parlamentario, pero refleja hasta dónde el actual Gobierno tiene menosprecio por las regiones. Si hubiera interés del poder central, esos recursos –que estaban disponibles- se hubiesen transferido sin necesidad de que fuera un trueque a cambio de la aprobación del proyecto. Pero detrás de esto hay un tema de fondo. Hay una pieza clave para que en Chile pueda haber verdaderamente descentralización y esa pieza clave es la autoridad regional. Mientras el intendente siga siendo la misma persona que es el presidente del Gobierno Regional, en Chile nunca va a haber regionalización, porque esa persona es mucho más empleado del Presidente de la República que representante de las regiones. Por eso en la Alianza somos partidarios de elegir democráticamente a los presidentes de los GORE, pero la Concertación se opone a esa elección.
-Siempre se ha dicho que a los parlamentarios no les conviene que los intendentes o los consejeros sean elegidos popularmente, porque serían una competencia muy poderosa a la hora de postular al Parlamento.
-Al contrario. Yo no le tengo ningún susto a eso, y creo que lo que está planteando la Concertación es absurdo, porque proponen elegir a los CORES y no al intendente, y eso va a producir un desbarajuste mayor. Imagínese los conflictos que se van a producir entre una autoridad designada, como es el intendente, y consejeros regionales que van a ser democráticamente elegidos. O sea, si ya los Gobiernos Regionales funcionan mal, con este engendro de mono con loro van a funcionar mucho peor.
-¿Ud. considera que se ha puesto la camiseta de la regionalización?
-Yo he estado en esto hace muchos años. Todavía recuerdo que cuando era diputado en 1994, promoví una reforma constitucional para introducir como principio político en la Constitución chilena la doble subsidiariedad, es decir, un principio que básicamente diga que cuando el Estado debe realizar una tarea, la haga a través del organismo más descentralizado con que cuente, pero la Concertación sistemáticamente se opone a este principio. Ellos quieren seguir manteniendo centralizado el control del poder del poder y de los recursos.
-¿Y en un gobierno de la Alianza esto cambiaría?
-Hay una gran diferencia entre la Concertación y la Alianza. El ADN de la Concertación es estatista, es que el Estado resuelve todos los problemas. Mientras que en la Alianza pensamos que mientras más libertad se les da a las personas y a los organismos intermedios, como las municipalidades y las institucionalidades de regiones, el país funciona mejor. Entonces, hay dos concepciones distintas. A mí no me extraña que a la Concertación le cueste descentralizar, porque va contra su ADN.

En el gobierno militar también hubo corrupción
-En El Desalojo Ud. sostiene que la Concertación es proclive a la corrupción ¿Cómo asegura que esto no ocurrirá en un futuro gobierno de la Alianza?
-La corrupción es una enfermedad que tienen todos los gobiernos y mientras más se prolonguen en el tiempo, más acentuados son estos fenómenos. Es casi como una ley de la vida, por eso es que es tan sano que exista la alternancia en el poder. En el gobierno militar también hubo corrupción, y sería absurdo negarlo. Lo que ocurre es que la corrupción durante la actual Concertación va en aumento. La Concertación lo que tiene es una metamorfosis adversa. Partió bien y va mal. En algún minuto fue un caballo inglés, pero ahora es un burro de carga. Yo el contraste lo veo clarito. Hay una primera Concertación de los años 90 con una misión clara, con apego a la transparencia y con la voluntad de hacer las cosas bien. Pero ahora hay un segunda Concertación, sin rumbo, proclive a la corrupción y que hace casi deliberadamente las cosas de la peor manera.
- ¿Y cuál es el análisis que Ud. hace de lo que le ocurrió en el camino a la Concertación, porque son prácticamente las mismas personas?
-Ahí está la explicación. Si Ud. hace jugar en un equipo a los mismos jugadores durante 15 años, lo más probable es que terminen no en tercera división, sino que con el club disuelto. Tiene que haber renovación de equipos, tiene que llegar gente con ideas nuevas, con mística nueva, con voluntad de hacer las cosas de mejor manera.
Pero en la Concertación en lugar de contratar jugadores jóvenes, con energías y con ganas de jugar, recurren viejos cracks retirados. Qué pasa: hacen el ridículo. Ese es precisamente parte del problema. Aquí la Presidente Bachelet dijo que en su gobierno nadie se iba a repetir en el mismo plato. Yo no sé si se repiten el mismo plato, pero de que siguen comiendo gratis en el mismo restaurante no tengo ninguna duda.
Ud. asegura que la Alianza debe llegar al gobierno porque tiene los mejores equipos, un programa alternativo y unidad, ¿pero realmente están unidos o se notan menos sus diferencias por los conflictos que hay dentro de la Concertación?
Yo pienso que la Alianza ha ido construyendo su unidad y creo que este libro va a contribuir aún más a ello. Al final del día la razón importa menos, para alcanzar el Gobierno hay que tener unidad e incluso hay que hacerla crecer hacia los desencantados de la Concertación, hay que tener voluntad y rigor para fiscalizar al Gobierno e imaginación y buenas ideas para crear propuestas alternativas.
-¿Y todo eso ustedes lo tienen?
El Desalojo termina con una frase que para mí es una realidad, un compromiso y una convocatoria, que es que el tiempo de la Alianza ha llegado, esa es mi convicción.

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